''-Vos y yo, nacimos para esto''-
Dijo el anciano
apartando un par de ostras sobre la mesa
La tierra olía a tempestad
y las voces se escuchaban
roer tras las paredes
El carpintero lo observó
como se mira a una grieta
no tenía idea de lo que estaba hablando
Por un momento el sol
hizo de telón
en las fauces de estos personajes
mientras se ocultaba
en el horizonte
La medianera hecha de piedras
se incrustó, incómoda
en sus sentimientos
Llegó la hora de perder
es la tormenta
la que habla
El anciano se subió la capucha
El carpintero tomó sus herramientas
Ambos meditaron
Cruzaron tímidas miradas
y la horda de gente esperando en el jardín
clamó con todas sus fuerzas
El carpintero preparó su espíritu
Nunca más volvieron a cruzarse
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