lunes, 25 de enero de 2016
Cadaver exquisito 23-1-16
Hace tiempo que la humanidad no sabía lo propio de su naturaleza ¿Por que es que si un hombre asesina a otro en batalla se llama heroísmo, pero si se lo hace por pasión se llama homicidio? A eso se llama caer.
El nudo en la garganta parecía a punto de asfixiarlo, le presionaba un punto de la laringe, un dolor agudo como una aguja. Desde el estómago, el reflujo también.
La noche deslumbraba con repiqueteos de murciélagos en la azotea de todo ser vivo que se dignaba como tal. Vital es el asombro en el pulso del presente.
Cuando aprieta tanto caer no es una opción, a esa altura es más doloroso soltarse que seguir. Había reconocido ese instante de no retorno, el punto justo en el medio. Otra vez, los puntos, otra vez los justos ¿Donde iba todo eso? Antítesis de la verdad. Morbo plasmado alrededor de una escena caduca, trillada, donde cada fantasma de dos patas iba a darse a conocer.
Un recuerdo: una charla hasta la madrugada pero una sola taza de café trasnochado la mañana siguiente ¿Por qué la gente se empecinaba, todo el tiempo, en preguntar? Apartó el pensamiento de la mente. No era un momento para echar culpas. Muy tarde, será la próxima.
La ruleta de la vida hará brotar de las hormonas cada una de las palabras caprichosas que n no se dijeron.
Todo error es otra oportunidad para empezar de nuevo.
(Lourdes Funes-Jeronimo Tosi
Corrientes 1187)
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