jueves, 8 de noviembre de 2018

La Dama de Hielo


(Texto de diciembre de 2016, actualizado, tal y como fue leído en el bar Feliza el sábado 3 de noviembre de 2018)

Es como si hubiera una pared, impenetrable e invisible, tras aquellos dulces parpados.
La mirada se pierde entre el muérdago y una triste bombita de luz, inerte. Nadie se va a reír, no otra vez.
Sus manos rezan unidas bajo su pecho, ambas blancas.
Sus ojos son grises y ya no se si estoy mirando sus pupilas, bajo y con desgano, me observa a mi.
Los vecinos no paraban de hablar de lo mismo. Lunes, martes, Nacía otra vez.
La nieve que cruza el umbral es el mundo y, mas allá, no existe rostro alguno. Ninguna sensación, nada. Nada mas para transgredir.
Las portadas no van a ocupar en una bala o en lo siniestro. No hay nada mas que su intento de palabra, eterno y lento, en guerra contra todo aquello que no se hizo consciente hasta ahora, todo lo que se dejó por decir.
Apoyo mi sien contra el pavimento y creo traducir el cáncer de Dios. En el baile de las quinceañeras, en la lluvia de septiembre como melodía, en el zumbido del silencio.
Cuando se cruzaron con ella pensaron que era un maniquí, yo también lo pensé. Tal vez porque no había nada más en que pensar.
Todos los corazones latieron unidos.
El barrio infante, chato, ya no es el de antes.

sábado, 3 de marzo de 2018



El inmediato silencio que siguió fue un sentimiento de vacío originado, principalmente, por la idea que los tres compartían de la falta de sutileza en Patricia en querer quedarse a solas con Tadeo. Bueno, su falta de sutileza era mas bien generalizada. Ella misma era consciente de ello, y en conversaciones con otras personas fingía querer encargarse del supuesto problema, aunque sea una forma más de enorgullecerse de sí misma.

Nueva Novela, sin título, extracto

miércoles, 28 de febrero de 2018

A Chantall

Seguir contando las estrellas
en tu balcon
Tus palabras como puentes
Los besos cripticos
de madrugada
 Retazos de remordiento
y corrupción
Poder besar los puñales
de la luna
 Ojos de cachorros
La noche como vestidos
el agua de tus rosas

Saquemos el torbellino
de nuestras lenguas
y pintemos las paredes
con rostros
desencajados