lunes, 28 de noviembre de 2016

Simpatía por los humanos

Olga no era una cara nueva en el hostal. Se recostó sobre el hombro de un corpulento leñador que solía retozar las tardes de enero por allí y observó a la gentuza dentro. Cuando, de pronto, un rostro desconocido le llamó la atención. Estaba mirándola, de reojo, mientras cortaba una manzana con una navaja de bolsillo. Olga se levantó lentamente, y siguiendo al extraño con sus caderas, comenzó a caminar hacia él. Vestía un adorable vestido verde primavera y su humor era jovial.
Las camareras cuchicheaban en los pasillos de madera.
Se encontró cara a cara con el extraño y suspiró, como hablándole, consumida por una fuerza extracorporal aún no sentida ni vista en su entorno más cercano. El hombre se puso de pie. Olga pudo oler su fragancia masculina que la hizo erizar. Había fantaseado muchas veces con ojos de serpiente, fuertes licores, alfombras de piel de tigre, que este encuentro era un carnaval para varios de sus sentidos.
Quiso hablarle perosu timidez se enredaba en su garganta apretándole los pantalones,haciendo ruidos raros en su estómago. Se empezó a ruborizar.
El hombre levantó las cejas, Olga comenzó a sentir un calor insoportable en la parte de atrás de su faja, una transpiración que le recorría la espalda. Su respiración se entrecortó. Hasta que los ojos de ese caballero inesperado se hicieron imposibles de seguir soportando.
Olga se dió media vuelta y atravesó trotando el recibidor de ese hostal hacia la puerta de entrada, ante la mirada atónita de todos los presentes y  el humo gris de sus puros.
Al poner un pie en el bosque se sintió aliviada, pudo recuperar un poco su aliento, aunque su piel se tornó de gallina.
Había algo allí entre esos arboles. Las ramas empezaron a crujir, los árboles parecían describir su paso temeroso a cada latido, suspirarla a cada segundo.
Cuando en un fatal segundo un majestuoso licántropo, mas grande que cualquiera que la humanidad haya visto antes, saltó de entre unos arbustos cercando a clavar sus filosos dientes en la garganta de la aterrorizada Olga. El Lobo apretó sus fuertes garras sobre su cintura, rasgando la falda, levántandola. La sangre comenzó a manar de entre la herida, recorriendo el cuello de la mujer, quien acentuaba cada alarido como peido de ayuda a aquellos en la posada.
El Lobo rasgó y mordió cada una de las vestimentas de Olga, dejándola solo en harapos.
La mujer se arrastró hacia lo profundo del bosque, arrancando pastos en su intento de supervivencia, pero al acercarse más y más a esa zona oscura entre los pinos mas altos, una manada de ojos rojos y bocas babeantes comenzaron a aullarle a la luna delante de sus narices.
Los Lobos se avalanzaron contra Olga, poseyéndo absolutamente toda su vanidad, entre gritos de desesperanza y gemidos de furia.
La manada, una vez terminado, se reunió en un círculo orgulloso ante el cuerpo marchito de Olga y le aulló a la luna, quien asomaba ahora sí, arriba de sus hocicos hasta resplandecer en sus pupilas.
Olga se levantó, sangrando y confundida, mientras los lobos caminaban hacia un monte cercano en una fila, siguiendo al mayor de ellos, quien se volteaba con sus ojos gigantes y rojos para observarla.
El cuerpo de la mujer estaba abatido a arañazos y mordiscos, apenas podía caminar. Dió unos pasos como pudo y llegó hasta la puerta del hostal donde traspasó el umbral e interrumpió el clima de alegría con su mueca terror y su pelo revuelto.
Todos se quedaron inmóviles observando a Olga y se suscitó un silencio incómodo. Los rostros de los presentes no expresaban nada, simplemente la observaban, casi desnuda y embarrada.
Cuando entre la muchedumbre apareció aquél hombre extraño quien la miró fijo a los ojos. Ambos se quedaron petrificados observandose.
El silencio fue quebrado por un ruido de copas en la cocina y las personas en la posada volvieron a charlar en voz alta y a ocuparse de sus propios asuntos.
El hombre se acercó a Olga hasta quedar frente a ella.
''-LLegas tarde''- le susurró Olga
''-Lo se''- contestó el caballero
Y ambos salieron hacia el bosque, con el aullido fuerte de la manada aún sonando frente a ellos.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Esta noche voy a nadar en tu luna.
Esta noche los pequeños monstruos cazan arlequines.
Con las rodillas ensalzadas de amor a Saturno decidi emprender el viaje hacia lo desconocido. Un tibio y analfabeto dolor de almizcle se respiraba en el ambiente. Si la estación de las brujas comenzara a temblar, todos nuestros candados parpadearian. Tuyos, los infantiles mentales.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Buscando publicar. Viajar en el tiempo.
Un Hombre con un traje de oso persiguiendome
por un callejón oscuro.
Dientes que chorrean sangre.
Nuestra naturaleza es sorprendernos.

Mentira, todavía tengo miedo

sábado, 19 de noviembre de 2016

miércoles, 16 de noviembre de 2016

SI HAY UN SUEÑO VALE LA PENA LUCHAR POR EL
SI HAY UNA VERDAD VALE LA PENA NO CALLARLA
SI HAY AMOR QUE NADA SEA EN VANO.

martes, 15 de noviembre de 2016

domingo, 13 de noviembre de 2016

El Duelo

Asi que tome mi arma y le coloqué la única bala que serviría en un momento así. Recuerdo mirarla como atontado durante unos minutos.
El jurado, o mejor dicho, las tres personas que se habían atrevido a venir hasta el pie del Cañon esa mañana, deliberaban en voz alta. Los susurros no podían entenderse pero sonaba como que algo importante debía estar desenvolviendose.
Mi contrincante se pavoneaba en su atuendo matutino a diez metros de mi.Lucía un atuendo digno del momento que nos encontrabamos.
Los tres miembros del jurado caminaron hacia él. Durante los segundos que duró esa charla me pregunté que es lo que podrían estar preguntándole. Se lo guardaron bastante bien para los cuatro.
El jurado deliveró para sí y, tras una breve espera, se dieron vuelta y comenzaron a caminar hacia mí.
En ese momento estaba nervioso.
El mas bajo de ellos tartamudeó un minuto y llego a decir:
''-Bueno, este es el caso, su contricante está dispuesto a cederle el hotel con vista al Cañon si usted está dispuesto de cederle lamano de la doncella''-
''-Que?''-vociferé yo.
No podía creer lo que estaba escuchando. Entiendo que hubo que levantarse de madrugada, venir hasta esta parte del séptimo círculo del infierno para tirotearse con otro ser humano, pero esto era ridículo.
''-Creo adivinar que no está de acuerdo con los términos''- me acertó el más alto y con lentes graciosos.
''-Es genial su adivinación!! Ahora vaya hacia allá y dígale que el ganador se lleva todo''- protesté
El alto estaba por volver hacia mi contrincante, pero exigí que el tercer jurado (uno regordete y desagradable) haga el trabajo,no había hecho nada hasta ahora.
Estuvieron unos segundos susurrando.
Devino el silencio. Me impacienté. No pude esperar más y observé aljurado alto a los ojos:
''-Un momento, cuanto hace que sabían esto y me hicieron levantarme de la cama de todas maneras? Quien está a cargo acá?''-
''-Me temo que usted. Habiendo muerto el Director General de duelos en un duelo la semana pasada, usted el oficial directamente responsable''- me confesó
''-Oh, bueno, entonces decre´to este duelo inadmisible''-
El jurado mas alto acomodó sus lentes y llamó a sus dos compañeros a un lado y conversaron en voz baja unos segundos. Mi contrincante se rascaba la papada mientras.
Una vez más, se suscitó el silencio de repente. Los tres distinguidos caballeros nos observaron a ambos y muy lentamente comenzaron a caminar hacia atrás, como cangrejos, sin decir una palabra y con la mueca del que no sabe muy bien como actuar ante una situación difícil. Desaparecieron tras una gran roca.
Mi contricante y yo nos miramos durante un momento, extrañados.
''-Que hacemos? Disparamos?''- me pregunto.
''-Que tanto amas a la doncella?''- quise saber.
''-Mucho''-
Asi que disparé.

domingo, 6 de noviembre de 2016

ELLA ME MIRÓ FIJO Y SONRIÓ
LE TIRÓ UN CODAZO AL AIRE, PERO NI LO ROZÓ.
BENDITA SU MANERA DE ANIQUILAR LA CALMA...

LA SABIDURIA DE LA PIEDRA

 Cuando era un niño todavia, un pájaro grande se posó sobre mi cabeza
Me dijo ''El hombre es el animal mas peligroso de todos. Se convierte en asesino y santo a la vez''
Y solo se fue.


Heroes en la montaña. Bajando de ella. Salvadores de amor.
Urracas de ensueño. Sonetos, poesías.
Algo me muerde y no paro de sangrar.
Algo clásico. De días de tormentas.


NO TE AVALANCES
SOBRE LO QUE NO QUERES COMER.


sábado, 5 de noviembre de 2016