Asi que tome mi arma y le coloqué la única bala que serviría en un momento así. Recuerdo mirarla como atontado durante unos minutos.
El jurado, o mejor dicho, las tres personas que se habían atrevido a venir hasta el pie del Cañon esa mañana, deliberaban en voz alta. Los susurros no podían entenderse pero sonaba como que algo importante debía estar desenvolviendose.
Mi contrincante se pavoneaba en su atuendo matutino a diez metros de mi.Lucía un atuendo digno del momento que nos encontrabamos.
Los tres miembros del jurado caminaron hacia él. Durante los segundos que duró esa charla me pregunté que es lo que podrían estar preguntándole. Se lo guardaron bastante bien para los cuatro.
El jurado deliveró para sí y, tras una breve espera, se dieron vuelta y comenzaron a caminar hacia mí.
En ese momento estaba nervioso.
El mas bajo de ellos tartamudeó un minuto y llego a decir:
''-Bueno, este es el caso, su contricante está dispuesto a cederle el hotel con vista al Cañon si usted está dispuesto de cederle lamano de la doncella''-
''-Que?''-vociferé yo.
No podía creer lo que estaba escuchando. Entiendo que hubo que levantarse de madrugada, venir hasta esta parte del séptimo círculo del infierno para tirotearse con otro ser humano, pero esto era ridículo.
''-Creo adivinar que no está de acuerdo con los términos''- me acertó el más alto y con lentes graciosos.
''-Es genial su adivinación!! Ahora vaya hacia allá y dígale que el ganador se lleva todo''- protesté
El alto estaba por volver hacia mi contrincante, pero exigí que el tercer jurado (uno regordete y desagradable) haga el trabajo,no había hecho nada hasta ahora.
Estuvieron unos segundos susurrando.
Devino el silencio. Me impacienté. No pude esperar más y observé aljurado alto a los ojos:
''-Un momento, cuanto hace que sabían esto y me hicieron levantarme de la cama de todas maneras? Quien está a cargo acá?''-
''-Me temo que usted. Habiendo muerto el Director General de duelos en un duelo la semana pasada, usted el oficial directamente responsable''- me confesó
''-Oh, bueno, entonces decre´to este duelo inadmisible''-
El jurado mas alto acomodó sus lentes y llamó a sus dos compañeros a un lado y conversaron en voz baja unos segundos. Mi contrincante se rascaba la papada mientras.
Una vez más, se suscitó el silencio de repente. Los tres distinguidos caballeros nos observaron a ambos y muy lentamente comenzaron a caminar hacia atrás, como cangrejos, sin decir una palabra y con la mueca del que no sabe muy bien como actuar ante una situación difícil. Desaparecieron tras una gran roca.
Mi contricante y yo nos miramos durante un momento, extrañados.
''-Que hacemos? Disparamos?''- me pregunto.
''-Que tanto amas a la doncella?''- quise saber.
''-Mucho''-
Asi que disparé.
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