En el oscurantismo criamos una generación de violadores para mirar el futuro con manos de política. Nos aferramos a la electricidad hasta que nuestros seres queridos alcanzaron la putrefacción. Hoy son las sustancias, la germinación del poroto y rendir culto a nuestro sexo lo que nos hace darle la razón a las imágenes de nuestra cabeza. Hasta que seamos capaces de sentir.
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