Desarabande
miércoles, 25 de marzo de 2015
La mujer estaba sentada en la mecedora vieja de madera, de un pecho colgaba una larva de persona, pequeñito, entre lágrimas y sonidos roncos. Las moscas merodeaban entre él y la teta arrugada. Era su casa, buscaban, inspeccionaban...
(Uri, extracto)
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