martes, 20 de mayo de 2014

Diciembre de 1968: Recién llegado de Francia, decido que el aire es impuro. Planeo vacacionar en Mar del Plata este verano. Todo se acumula. Espero noticias de Theo.

Febrero de 1973: Hermoso el último día de los enamorados. Ricos té en el Rosedal. Camila se sentó en mi regazo. La vida es buena. Me despedí diciéndole que me busque entre los pájaros.

Octubre 1982: Tarde gris en Buenos Aires. Theo aún no se comunica. Pinté un colibrí, solo para pasar el rato. La muñeca se hace dura. Se cristaliza. Espero volver a Granada para este invierno. Las puestas de sol son preciosas.

Marzo de 1986: Extraño tanto las calles de tierra. Las noches púrpura. La locura. Las flores con ese incienso tierno de junio. Tus manos en mis mejillas. Todo está tan rápido acá. Te extraño, hermano.

Serenata de 1991: 24 de julio. Te canté en tu ventana. Días de mucha resaca invernal. Las hojas se posan en mi cabeza y tardan horrores en volver a despejarse. Veo tu cara entre las nubes.

septiembre 2003: La fachada de la casa de la calle Florida empieza a despellejarse. Mi sombrero marrón se perdió. Algún muchachito se lo habrá llevado entre sus pertenencias. Me pareció escuchar a Theo en la puerta el otro día, con su característica tos. Olor a azafrán.

Agosto 2010: La maldita rocola de al lado no para de sonar. Mi langosta escapó de la sartén y no ha vuelto todavía. Conversé el otro día con Martha, creo que se preocupa demasiado. Imaginé ojos azules.

Mayo de 2014: Theo sabe de mi realidad. Lo presiento. Pienso volver a Pekín a pintar cielos rojos. La vida no para de enseñarme. Quiero una lapicera.

                                                                                    Vincent Van Gogh
                                                                                        Mayo de 2014




No hay comentarios:

Publicar un comentario