martes, 7 de enero de 2014
Serafines
Las piedras y las ramas humedecidas quedaron atrás
Ahora sí se respiraba aire puro!!
Unimos nuestras huellas en el barro, cerca del arroyo, hasta que se confundieron
Caminamos de punta entre el agua tibia
Las flores de Loto eran agudas, encandilaban
Hasta que en un solitario páramo, acurrucado a un triste oso, estaba él
Ambos lo miramos, enmudecidos, y nos tomamos de la mano
Un aura dorada salia de las mejillas del pequeño ser
Ante nuestra pesada respiración abrió los ojitos
Nos sonrió y luego suspiró
Ambos supimos que era lo que venía después
Nos miramos a los ojos
Y lo que pasó, es historia...
A veces Cupido no acierta con flechas
Ni disparos fulminantes al corazón
(2014)
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