domingo, 9 de junio de 2013
Aquella tarde negra
La vi cosechando aquella tarde negra
rosas rojas y su cuerpo de espinas
y el canto tan fugaz, tan alto acechante
del ídolo de piedra
de su tragicómica vida
Bailé con su risa aquella tarde negra
y mi manos fueron cañas
Cuando recuperé el aliento
su amor se fué volando
al precipicio
Fijó mi corona aquella tarde negra
y prometió amarme siempre
llevóse el misterio con ella
a su reposo diario
a su ficción elegida
La vi amando aquella tarde negra
y el sol reposando la hora fatal
Fuimos fuego en el viento, ordinario
fui un estatua vacía
que se creyó vendaval.
(2013)
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